Ambos despiertan, pero no de la misma manera. Esta es una comparación honesta de quienes toman café y mate todos los días.
El café golpea fuerte y rápido: ideal para arrancar, traicionero a media tarde. El mate sube despacio y se queda, sin el pico ni la caída.
Cafeína, ritual y bajón
Una lata de mate aporta una cafeína comparable a un café, pero acompañada de teobromina, que suaviza la curva. El resultado es foco sin nervios.
El café arranca la mañana; el mate sostiene la tarde.
Nuestra recomendación: café para arrancar si querés, mate para sostener. La tarde te lo agradece.